Depresión en el paciente portador de Cardiopatía Isquèmica

por Ariadna Veloso Rodríguez.
Estudiante de 3º de Psicología.
U. CENTRAL DE LAS VILLAS MARTA ABREU
Tutor: Dr. C. Eduardo Veloso Pèrez
Diciembre 2003.




Resumen

La Psicología desde finales de los años sesenta del pasado siglo comenzó un interesante proceso en el que se ha comprometido en el estudio y atención de la problemática salud – enfermedad. Cuando nos vemos enfrascados en el análisis de los principales problemas de salud de la población cubana es imposible dejar de pensar en los problemas cardiovasculares y por tanto en las cardiopatías isquémicas. Las cardiopatías isquémicas son causa de gran impacto físico y emocional en la personas. Después de un evento de esta naturaleza se genera una gran ansiedad por el miedo y peligro que representa el que se vuelva a repetir y además con consecuencias terminales. La literatura señala que en estos pacientes los episodios depresivos son muy frecuentes, lo que nos lleva a realizar nuestro trabajo con el objetivo de identificar síntomas depresivos en 80 pacientes diagnosticados con esta enfermedad que son atendidos en el Hospital Universitario Provincial Clínico Quirúrgico “Camilo Cienfuegos” de Sancti – Spíritus. Se utilizò para el diagnóstico de la depresión el Test Estructural Tetradimensional de la Depresión para aplicación personal. Los resultados evidencian la presencia de sintomatología depresiva asociada a la cardiopatía isquèmica, estando todas las dimensiones afectadas y en mucha mayor medida en los pacientes con episodio agudo que permanecen en el hospital, favoreciendo la rehabilitación y la inserción en la comunidad donde los índices de depresión son inferiores.






Introducción

La Psicología desde finales de los años sesenta del pasado siglo comenzó un interesante proceso en el que se ha comprometido en el estudio y atención de problemas de salud – enfermedad. Partiendo del análisis integral del ser humano ha llegado a supuestos muy importantes, que han contribuido al desarrollo de la Psicología de la Salud y de la ciencia psicológica de forma general.

La Psicología de la Salud postula que en todas las enfermedades están presentes estados emocionales, comportamientos y valoraciones acerca de la condición patológica, las limitaciones que lleva aparejadas, las exigencias de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, el pronóstico y el impacto para la vida futura. Se considera además que cada paciente presenta su propia “respuesta a la enfermedad”, en la que se ponen de manifiesto no sólo las características regulares de esta como hecho biológico, sino también, y sobre todo, las del sujeto como persona actuando en una situación específica.

Cuando nos vemos enfrascados en el análisis de los principales problemas de salud de la población cubana es imposible dejar de pensar en los problemas cardiovasculares por afectar a 1/3 de la población. Sin dejar de mencionar que las enfermedades del corazón constituyen la principal causa de muerte en el país desde hace más de cuatro décadas. En la actualidad, solo por esta causa fallecen anualmente más de 20 000 personas, de las cuales aproximadamente el 85 % corresponden a la población mayor de 60 años.

Dentro de este grupo de enfermedades, la cardiopatía isquémica constituye la principal causa de muerte en el país, responsable del 80 % del total de fallecidos por estas enfermedades. Su importancia crece si se tiene en cuenta que de cada cinco muertes ocurridas en el país, una es debida a esta causa. Afecta en mayor medida a la población masculina y cada vez en edades más jóvenes de la vida. (Dirección Nacional de Estadísticas 2001).

En la provincia Sancti-Spíritus se encuentran dispensarizados un total de 9421 pacientes afectados por cardiopatía isquémica, lo que corresponde a un 2, 53 % de la población.

Estudios realizados en pacientes afectados de cardiopatía isquémica evidencian que los mismos suelen tener respuestas de carácter depresivo, con sensación subjetiva de incapacidad fisicopsíquica (se consideran incapaces de hacer nada de cara al futuro). Tendrán tendencias a estar recluidos en sus domicilios sin contacto con el exterior. Con menor frecuencia, existen enfermos que niegan la enfermedad al encontrarse muy bien, sobre todo si el infarto ha cursado sin complicaciones y creen que puede haber habido alguna equivocación diagnóstica o una exageración por parte del médico. Querrán demostrarse a sí mismos que no ha pasado nada realizando ejercicios y actuaciones que pueden ser muy peligrosas. (ATCASTURIAS 003).

Esta problemática ha motivado la realizaciòn de este trabajo que tiene por objetivo el siguiente:

Identificar presencia de sintomatología depresiva en pacientes portadores de cardiopatía isquèmica.









Fundamentaciòn teòrica


Cardiopatías Isquémicas.

El término cardiopatía se refiere a la alteración en el funcionamiento del corazón e involucra a la función primaria del mantenimiento de la circulación sanguínea.

Como antecedente se debe recordar que una de las principales funciones del corazón es la de contraerse y relajarse (bombear) para hacer circular la sangre por todo el cuerpo: enviándola a través de las arterias hacia todos los órganos del cuerpo; luego la recibe de vuelta con tóxicos y desechos, y la remite hacia los pulmones a purificarse de nuevo. La vuelve a recibir limpia y la vuelve a bombear a la periferia. Es un circuito cerrado de circulación donde se impulsa la vida. (Cecil, R. 1998).

Entre las afecciones cardiovasculares se mencionan las enfermedades valvulares, de origen reumático o de origen ongénito, otras infecciosas, la insuficiencia cardiaca y las cardiopatías isquémicas. Estas últimas ocasionan el 80% de las muertes del gran total. He aquí su gran importancia. (Alfonso, C. 2000).

La cardiopatía isquémica es un trastorno del miocardio provocado por el desequilibrio entre los requerimientos del músculo cardíaco y el flujo coronario a causa de alteraciones en la circulación coronaria, las cuales pueden ser agudas o crónicas, así como también funcionales o estar en relación con una enfermedad crónica. Se excluyen de esta entidad nosológica los trastornos motivados por los cambios en el flujo coronario que obedezcan a otras causas, tales como estenosis aórtica, hipertensión arterial, entre otros. (Cecil, R. 1998).

El término cardiopatía isquémica es equiparable al de cardiopatía coronaria y cardiopatía ateroesclerosa (patología isquémica del corazón como consecuencia de las lesiones obstructivas coronarias por ateroesclerosis). (ATCASTURIAS).


Etiología.

La causa biológica de la cardiopatía isquémica es la arteroesclerosis, que se debe a un disturbio del metabolismo de las grasas, y su resultado es la pérdida de la integridad de la estructura y función de los vasos coronarios. Esto determina una reducción variable del flujo sanguíneo y, por tanto, de oxígeno al miocardio. (Cecil, R. 1998).

Se pueden citar varios factores predisponentes y de riesgo entre los que podemos encontrar: los efectos de una dieta rica en grasas totales, colesterol, carbohidratos refinados, tabaquismo, herencia, edad y sexo, obesidad, sedentarismo, estrés, determinadas actitudes ante la vida y presiones sociales. Algunas enfermedades son factores de riesgo y pueden predisponer al individuo a presentar un evento cardiaco a causa de una ateroesclerosis, pues esta es la responsable del 90 % de los padecimientos isquémicos del corazón (arterias coronarias), el otro 10 % lo constituyen anomalías congénitas, inflamatorias y artritis reumatoide entre otros. (Cecil, R. 1998).


Epidemiología.

Las enfermedades del corazón constituyen la principal causa de muerte en el país desde hace más de cuatro décadas. En la actualidad, solo por esta causa, fallecen anualmente más de 20 000 personas, de las cuales aproximadamente el 85% corresponden a la población mayor de 60 años. Su tendencia al incremento en los últimos años se debe entre otras razones al envejecimiento poblacional.

Dentro de este grupo de enfermedades, la cardiopatía isquémica constituye la principal causa de muerte en el país, responsable del 75-80% del total de fallecidos por estas enfermedades. Su importancia crece si se tiene en cuenta que de cada cinco muertes ocurridas en el país, una es debida a esta causa. Afecta en mayor medida a la población masculina y cada vez más en edades más jóvenes de la vida.

La prevalencia de la cardiopatía isquémica en Cuba es 7 x 1000 habitantes en mayores de 15 años y su incidencia en el año 2001 fue de 1,7 x 1000 habitantes mayores de 15 años. (Ramírez, M. 2002).

En la provincia Sancti-Spíritus se encuentran dispensarizados un total de 9421 pacientes afectados por cardiopatía isquémica, lo que corresponde a un 2, 53 % de la población.

La información que ofrece el Sistema de Información de dispensarizados, adolece aun de la calidad requerida para medir con exactitud la magnitud de estas afecciones en la comunidad. No obstante permite, junto a otros estudios, dirigir las acciones fundamentales que favorezcan modificaciones en el perfil de la mortalidad actual.

Según fuentes oficiales de mortalidad, publicadas en el Anuario Estadístico de la OMS, comparativamente con 16 países seleccionados, Cuba ocupa el segundo lugar de importancia en la mortalidad por enfermedad isquémica del corazón en las edades comprendidas entre los 35 y 64 años de edad, y se sitúa en el noveno lugar, en las edades más avanzadas (75 años y más).

En el año 1970, las defunciones por cardiopatía isquémica representaron el 76.7% del total de fallecidos por enfermedades del corazón y el 18.1% del universo de defunciones. Esta proporción se incrementó y llegó a alcanzar los índices más altos del período (1970-2000) en el año 1990 (85,2 y 25,2% respectivamente). A partir de ese año, los índices declinan hasta cifras similares registradas al inicio de la serie.

La contribución de las defunciones por esta causa a la mortalidad total (por todas las causas) se incrementó en todos los grupos de edades en los años 1980 y 90 en comparación con el año 1970, y se redujo en el año 2000. La magnitud de la mortalidad proporcional guarda relación directa con la edad, constatándose los mayores porcentajes a partir de los 50 años de edad, y expresan que, 2 de cada 10 fallecidos de esas edades, mueren por esta causa.

Las tasas de mortalidad por cardiopatía isquémica son superiores a la media nacional en los años 1989 y 2000 en las provincias La Habana, C. Habana, Villa Clara, Cienfuegos y Sancti-Spíritus, a las que se le suma la provincia de Holguín en el año 2000. Disminuyeron sus tasas en comparación con el año 1989 todas las provincias, excepto Las tunas, Holguín, e Isla de la Juventud.


Formas clínicas.

La aparición de un síndrome coronario agudo está producida por la erosión o rotura de una placa aterosclerótica, que determina la formación de un trombo intracoronario. La cantidad y duración del trombo, junto con la existencia de circulación colateral y la presencia de vasoespasmo en el momento de la rotura desempeñan un papel fundamental en la presentación clínica de los diferentes síndromes coronarios agudos. (Arós, F.; 1999). En general, el infarto agudo de miocardio (IAM) se asociará a una trombosis más extensa y duradera, la angina inestable a un trombo más lábil, mientras que el IAM sin onda Q puede corresponder a una oclusión coronaria transitoria. (Fernández, O. 1999).

La cardiopatía isquémica tiene distintas formas de presentación en la población afectada. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud ha propuesto una nomenclatura internacional para identificar las manifestaciones clínicas de la enfermedad: Paro Cardíaco, Angina de Pecho, Infarto del Miocardio Agudo, Insuficiencia Cardiaca en la cardiopatía isquémica y arritmias. (Cecil, R. 1998).


Paro Cardiaco. Se presenta de forma súbita, presumiblemente a causa de inestabilidad eléctrica del corazón y sin que haya elementos de juicio para plantear otro diagnóstico. Queda excluida de este concepto la muerte que ocurre por el Infarto cardíaco agudo, pues esta es producida por un infarto cardiaco confirmado o sospechado y no por un paro. (Cecil, R. 1998).

Angina de Pecho. Es un síndrome clínico caracterizado por crisis paroxística de dolor u opresión, generalmente de localización retrosternal, que suele irradiarse a la región a la región precordial, al brazo izquierdo y a veces a otras zonas vecinas. Puede ser provocado por esfuerzos o ansiedad y otros factores ambientales que sean capaces de alterar las demandas de oxígeno del miocardio. (Cecil, R. 1998).

Infarto Agudo del Miocardio. Es un foco de necrosis producido por riego insuficiente del tejido. (Cecil, R.; 1998). El corazón es un músculo, igual que los demás músculos del cuerpo necesita oxígeno, que lo obtiene de la sangre por los vasos sanguíneos. Los vasos sanguíneos que llevan sangre al corazón se conocen como arterias coronarias. (Jaramillo, N. 2000).

Un coágulo de sangre en una de estas arterias puede bloquear el flujo de sangre al corazón. La falta de sangre y de oxígeno dañan al corazón. Si el bloqueo dura por muchos minutos u horas, parte del corazón se muere y deja de trabajar bien por la necrosis o muerte del músculo.

También se puede tener un ataque cardiaco si de pronto el corazón necesita más oxígeno. Esto puede suceder, por ejemplo, al hacer un ejercicio intenso como trotar. Los ataques cardiacos les ocurren tanto a hombres como a mujeres. El riesgo de un ataque cardiaco va en aumento con la edad.

Las placas (depósitos de colesterol) se desarrollan dentro de las arterias. Esto las hace más angostas. Los depósitos de grasa atraen elementos sanguíneos de coagulación formando coágulos por encima volviendo la arteria más angosta hasta bloquearla.


Insuficiencia Cardiaca en la cardiopatía isquémica. Puede ocurrir como complicación de un Infarto del Miocardio Agudo (IMA) o provocada por arritmias. La IC es un síndrome caracterizado por la presencia de síntomas y signos de hipertensión venosa pulmonar (disnea) y/o sistémica (edemas) o de gasto cardíaco bajo (fatiga), atribuibles a una disfunción mecánica del corazón. (Cecil, R. 1998).

La IC ha sido objeto de múltiples definiciones que suelen hacer referencia a tres aspectos fisiopatológicos esenciales: a) la disfunción mecánica del corazón (se contrae débilmente, se vacía mal o se llena con dificultad); b) la incapacidad de bombear sangre en la cantidad que requieren las necesidades metabólicas del organismo, en reposo o durante la actividad normal o el esfuerzo, y c) a pesar de que la presión de llenado es excesiva, existe congestión o hipertensión venosa pulmonar y/o sistémica, retención de agua y sal. (Guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología en Insuficiencia Cardiaca 2002).


Arritmias. Es una anormalidad de la frecuencia, regularidad o sitio de origen del impulso cardiaco o un trastorno de conducción que causa una secuela anormal de activación. Las arritmias pueden deberse a alteraciones en la generación de impulsos, su conducción, o ambas. (Cecil, R. 1998).



Pronóstico Cardiopatía Isquémica.

La valoración pronóstica en los pacientes con cardiopatía isquémica debe ir encaminada básicamente a estratificar los enfermos en grupos de bajo, medio y alto riesgo de presentar complicaciones durante su evolución. El grupo de pacientes con un riesgo bajo se caracteriza por presentar una mortalidad cardiaca inferior al 1% por año, mientras que en los de riesgo alto la mortalidad es superior al 5% anual. (Candell, J. 2003).

La mortalidad media de los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio y no han presentado complicaciones durante la fase aguda suele estar comprendida entre el 1 y el 5%, de aquí la importancia de delimitar a los pacientes de alto riesgo entre estos enfermos con infarto no complicado, los cuales podrían beneficiarse de una revascularización coronaria. La disfunción ventricular izquierda y la isquemia miocárdica son los principales mecanismos fisiopatológicos que determinan el pronóstico, y en estudios realizados se ha demostrado que la evolución de un primer infarto de miocardio no complicado durante el primer año 38 y a los 5 años 39 viene determinada básicamente por estos factores. Dado que más de un 80% de las complicaciones graves postinfarto tienen lugar durante el primer mes de evolución, la mayor parte de las guías de actuación postinfarto recomiendan practicar las exploraciones encaminadas a valorar estos factores antes del alta hospitalaria. (Candell, J. 2003).

La disfunción sistólica ventricular izquierda grave, especialmente si se acompaña de insuficiencia cardiaca, va asociada a un muy mal pronóstico. No obstante, en el subgrupo de pacientes con miocardio disfuncionante pero viable (hibernado y/o aturdido) la revascularización quirúrgica ha proporcionado una clara mejora en la supervivencia. (Baker, D. 1994). De este modo, la distinción entre una disfunción ventricular secundaria a necrosis y la ocasionada por miocardio viable tiene una gran importancia clínica en el tratamiento de estos enfermos.

Existe un amplio consenso en la literatura médica acerca de que los pacientes con disfunción sistólica grave después de un infarto, angina grave (con o sin insuficiencia cardiaca) y arterias coronarias adecuadas muestran una mejor evolución cuando los revascularizan, aunque posteriormente no se compruebe una mejora significativa de su FE basal. Por otra parte, en aquellos pacientes con signos de insuficiencia cardiaca predominante y disfunción ventricular izquierda secundaria a extensas zonas de miocardio disfuncionante pero viable, además de la mejora clínica, suele observarse a menudo una mejora de la función sistólica regional y global después de la revascularización. (Bax, J. 1999).



Factores psicológicos en la cardiopatía isquémica.

Aunque todas las enfermedades tienen una determinación multicausal, las variables del ambiente social y las psicológicas pueden ser más relevantes en el origen y evolución de algunas enfermedades que en otras. (Morales, F. 1999).

En todas las enfermedades están presentes estados emocionales, comportamientos y valoraciones acerca de la condición patológica, las limitaciones que lleva aparejadas, las exigencias de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, el pronóstico y el impacto para la vida futura. Cada paciente presentará entonces su propia “respuesta a la enfermedad”, en la que se ponen de manifiesto no sólo las características regulares de esta como hecho biológico, sino también, y sobre todo, las del sujeto como persona actuando en una situación específica.

Al valorar cualquier estado personal, sea en la salud o en la enfermedad, se deben considerar factores biológicos (genéticos), psicológicos (educacionales o vivenciales) y sociales que condicionan en gran medida la evolución. Sólo así es posible profundizar en la comprensión del enfermar humano sea cual sea su modalidad. (Álvarez, M. 2003).

Estudios realizados, considerando estos preceptos, en pacientes afectados de cardiopatía isquémica evidencian que los mismos suelen tener respuestas de carácter depresivo, con sensación subjetiva de incapacidad fisicopsíquica (se consideran incapaces de hacer nada de cara al futuro). Tendrán tendencias a estar recluidos en sus domicilios sin contacto con el exterior. Con menor frecuencia, existen enfermos que niegan la enfermedad al encontrarse muy bien, sobre todo si el infarto ha cursado sin complicaciones y creen que puede haber habido alguna equivocación diagnóstica o una exageración por parte del médico. Querrán demostrarse a sí mismos que no ha pasado nada realizando ejercicios y actuaciones que pueden ser muy peligrosas. (ATCASTURIAS 2003).

Por otra parte, conviven con frecuencia, con mitos y falsas creencias al respecto de su nueva situación; que pueden traer consecuencias que se pueden manifestar en forma de una incorrecta prevención de procesos posteriores y el desarrollo de prácticas  y modos de vida nocivos para el individuo. (Granero, J.; Muñoz, F. 2003).

La aparición de una enfermedad coronaria grave supone, en términos de rol, un encuentro nuevo e inesperado con una realidad distinta y no deseada, que puede condicionar las actividades y las relaciones de los individuos afectados en aspectos laborales, familiares, sociales, etc. La presencia del infarto o de cualquier enfermedad considerada incapacitante, puede alterar la autopercepción del paciente como integrante de una unidad familiar y de una comunidad, por el temor a un cambio en sus funciones y su imagen dentro de estos medios. Esta circunstancia se observa especialmente en hombres en edad laboral activa, cuyo papel sigue siendo considerado como mantenedor de la economía familiar, en los que la aparición de la enfermedad coronaria es considerada como un evento invalidante para la realización de una actividad laboral normal que asegure la economía de la familia. La sensación de envejecimiento, culpabilidad, desconfianza y falta de independencia son factores claves para entender la pérdida de estima en estos pacientes.

En otros estudios se ha encontrado que en algunos pacientes las relaciones familiares pueden verse alteradas, no solo por los problemas anteriores, sino también por el temor a la aparición de una falta importante de independencia que trasforme el tradicional rol de cuidador al de sujeto cuidado. A pesar de que algunos pacientes pueden aceptar esta nueva situación, temen sin embargo la excesiva protección que sus familiares pueden ejercer sobre ellos. Muchos pacientes mayores han manifestado miedo de convertirse en una carga, mientras en pacientes jóvenes, de forma más acentuada que los mayores, ven más alternativas para la solución de estos problemas. Los pacientes de edad avanzada consideran el padecimiento de cardiopatía isquémica como incapacitante y premonitor de muerte. Esta curiosa mezcla de ansiedad y esperanza se encuentra presente en todas las fases de la enfermedad. En cuanto a las situaciones de estrés encontró que los pacientes que manifiestan padecerlas ven pocas salidas, bien por ser consideradas inherentes a su actividad laboral o familiar, o por otra parte, innatas en el individuo que las padece. En el caso de ofrecer una solución a este problema, esta pasa por considerar la posibilidad del control de la ansiedad mediante tratamiento farmacológico, descartando en general los cambios en el estilo de vida hacia una existencia más relajada. (Buceta, J.; Bueno, A. 1996).









Diseño Metodològico


Descripción de la muestra

El universo de trabajo lo constituyen 399 pacientes de la provincia Sancti–Spíritus que en el período comprendido entre el 3 de Febrero del 2003 y el 14 de Abril del mismo año ingresaron en la unidad de cuidados cardiológicos (119 pacientes con diagnóstico de Cardiopatía Isquémica) y otros que asistieron a las consultas de seguimiento (280 pacientes con diagnóstico de Cardiopatía Isquémica) en el servicio de cardiología en el Hospital Universitario Clínico Quirúrgico “Camilo Cienfuegos”de esta provincia.

La muestra está integrada por 80 adultos entre los 25 y 60 años de edad cronológica distribuidos en dos grupos. El primer grupo lo conformaron 22 pacientes con diagnóstico reciente de Cardiopatía Isquémica, ingresados en la sala de Cardiología de dicho hospital, en el segundo grupo 58 pacientes con más de seis meses de evolución de la enfermedad, en las consultas de seguimiento de Cardiología.

Los criterios de inclusión que se tuvieron en cuenta fueron los siguientes:

§ Que el paciente estuviera dispuesto a participar como sujeto en la investigación. Para lo cual dio su consentimiento informado, por ser este sobre todo una exigencia ética. (Osuna, E.; 2003).

§ Diagnóstico: Los pacientes debían portar diagnóstico clínico de Cardiopatía Isquémica.

§ Nivel de funcionamiento psicológico normal.

§ Edad: Que oscila entre 25 y 60 años.


Técnicas empleadas.

Para dar cumplimiento al objetivo propuesto en nuestro trabajo aplicamos el Test Estrucutural Tetradimensional de la Depresión para aplicación personal (Fernández, A. 1995).


Análisis estadístico

Los resultados fueron sometidos a anàlisis de frecuencia y se muestran en la tabla que facilitan su interpretación.


Consideraciones éticas.

Todos los sujetos tuvieron la libertad de decidir su participación en el estudio, pues previamente se les pidió su consentimiento. Se les garantizó el anonimato y la confidencialidad de sus respuestas, tal y como lo establece la observancia de los principios éticos para la investigación científica con seres humanos.









Análisis de los resultados


En nuestro trabajo partimos del enfoque tetradimensional de la depresión: el humor depresivo, la anergia, la discomunicaciòn y la ritmopatìa. Hablamos de estructura tetradimensional basándonos en que una estructura es una noción global compuesta de distintas partes o dimensiones entre las que existen una interdependencia recìproca, quedando precisado de esta manera que la depresión es una enfermedad que afecta al núcleo vital psico-corporal del ser humano, cuyas manifestaciones no son solo afectivas.

Cada una de las cuatro dimensiones de la depresión encierra a la vez claves etiológicas y semiológicas, estas ùltimas distribuidas en síntomas psíquicos y corporales, datos subjetivos y objetivos. Su conjunto forma un todo con relación de interdependencia entre ellas, de modo que cuando una de las cuatro funciones se desequilibra suficientemente tiende a arrastrar a las demàs hacia el abatimiento. Por ello conviene conocer los sìntomas mas frecuentes propios de cada dimensión que a continuación pasamos a detallar.

Humor depresivo: Se caracteriza por el siguiente grupo de síntomas: pesimismo, amargura, desesperanza, tristeza, crisis de llanto, pèrdida de alegrìa y de placer, preocupaciones económicas, sensación de enfermedad corporal, dolores de cabeza, opresión en el corazón y hormigueos en las extremidades.

Anergia o falta de estímulos: Se define por la aparición de los siguientes elementos: aburrimiento, apatía, falta de interés y hobbies, fatiga corporal, cavilaciones sobre la misma idea, indecisión, disminuciòn de la actividad.

Discomunicaciòn: se caracteriza por brotes de mal humor o enervamiento, tendencia a afligirse por todo, retraimiento social, escasa expresión verbal, sensación de soledad, abandono de hàbitos.

Ritmopatìa: se caracteriza por dificultad para conciliar el sueño, pesadillas nocturnas, grandes variaciones de los síntomas a lo largo del dìa, o grandes diferencias entre la mañana y la tarde, pèrdida de apetito.


En la tabla siguiente se expresan los resultados obtenidos al aplicar el test estructural tetradimensional de depresión a los pacientes objeto de este estudio.




Nivel de Depresión y sus dimensiones en los pacientes estudiados con Cardiopatía Isquèmica. Hospital Universitario Clìnico Quirúrgico Camillo Cienfuegos. Sancti Spiriuts. Diciembre 2003.

 

Humor

Anergia

Discomunicación

Ritmopatìa

Depresiòn

 

Hosp.

Com.

Hosp.

Com.

Hosp.

Com.

Hosp.

Com.

Hosp.

Com.

Grado 0

1
4,54%

14
24,13%

1
4,54%

2
3,44%

1
4,54%

5
8,62%

2
9,09%

12
20,68%

1
4,54%

2
3,44%

Grado 1

10
45,45%

30
51,72%

9
50,90%

41
70,68%

9
50,90%

36
62,06%

8
36,36%

25
43,10%

8
36,36%

29
50,00%

Grado 2

8
36,36%

12
20,68%

8
36,36%

11
18,96%

6
27,27%

14
24,13%

8
36,36%

18
31,03%

7
31,81%

10
17,24%

Grado 3

3
13,63%

2
3,44%

4
18,18%

4
6,89%

6
27,27%

3
5,17%

4
18,18%

3
5,17%

4
18,18%

3
5,17%


Fuente: Test Estructural Tetradimensional de la Depresión


Al analizar estos resultados evaluamos cada una de las dimensiones por separado según los grados que manifiestan la presencia o no de alteración en cada dimensión y comparando los mismos en pacientes hospitalizados y en rehabilitación. Así tenemos que en sentido ascendente el grado 0 es cuando no hay ninguna sintomatología depresiva, el grado 1 cuando las alteraciones son leves y transitorias, el grado 2 pone de manifiesto alteraciones en esa dimensión de un probable estado depresivo, y el grado 3 define con toda seguridad la alteración en esa dimensión como depresiva.

Los resultados de nuestro estudio reflejan que en el cuadro agudo de la Cadiopatìa Isquèmica el episodio depresivo (grado 3) en todas sus dimensiones es mas frecuentes que en los pacientes que estàn sometidos al proceso de rehabilitación e insertados ya en la comunidad.

Asì tenemos que los pacientes hospitalizados presentan franca dimensión depresiva en un 13,63% de humor depresivo, 18,18% de anergia, 27,27% de discomunicaciòn y un 18,18% de ritmopatìa. Mientras los pacientes en rehabilitación solo tienen un 3,44%, 6,89%, 5,17% y 5,17% en esas dimensiones respectivamente.

De interés mèdico tambièn los resultados del grupo 2 que evidencian que entre el 27,27% y el 36,36% de los hospitalizados y entre el 18,96% y el 31,03% de los que estàn en proceso de rehabilitación presentan probable estado depresivo en las cuatro dimensiones.

Al valorar las coincidencias en los grados de las dimensiones de la depresiòn encontramos que en el 18,18% de los hospitalizados y el 5,17% en rehabilitación hay coincidencia en 2 o mas dimensiones con grado 3 lo que habla a favor de un estado depresivo de considerable intensidad. El 31,81% de los hospitalizados y el 17,24% de los que se rehabilitan presentan coincidencia en 2 o mas dimensiones del grado 2 lo que se interpreta como una sospecha de probable estado depresivo. Llama la atención que solo 2 pacientes (9.09%) de los que permanecen hospitalizados y 12 pacientes en rehabilitación (20,68%) no presentan ningún tipo de coincidencia, e decir, ausencia de síntomas depresivos.

Estos resultados ponen de manifiesto la presencia de sintomatología depresiva en las personas portadores de cardiopatía isquèmica. Un análisis de la misma nos conduce a considerar que un enjuiciamiento de la relación causal entre el proceso somático y la depresión, es en estos casos, francamente difícil y que debemos atenderla como una depresión asociada al proceso somático de la enfermedad cardìaca. Esto exige que sea considerada su posible presencia en estos enfermos, y por tanto se valore en su justa medida en el diagnóstico, tratamiento y rehabililtación del portador de cardiopatía isquémica.








Conclusiones

El trabajo demuestra la presencia de sintomatología depresiva asociada a la cardiopatía isquèmica, estando todas las dimensiones afectadas y en mucha mayor medida en los pacientes con episodio agudo que permanecen en el hospital, favoreciendo la rehabilitación y la inserción en la comunidad donde los índices de depresión son inferiores.








Referencias bibliográficas

  1. Buceta, J.; Bueno, A. (1996). Tratamiento psicológico de hábitos y enfermedades. Madrid: Pirámide.
  2. Candell, J. (2003). Estratificación pronóstica tras infarto agudo de miocardio. Revista Española de Cardiología. Vol. 53 – No 3.
  3. Cecil, R. (1998). Tratado de medicina interna I. La Habana: Ciencias Médicas.
  4. Fernández, O. (1999). Fisiopatología de la angina inestable. Papel de la rotura y trombosis de la placa arterosclerótica.Revista Española de Cardiología. Vol. 5 – No 1.
  5. Fernández, A. Como curar la depresión con la ayuda de los médicos, los familiares y los amigos. Editorial Paidos. España. 1995.
  6. http://www.atcpasturias.com/libros/ejercicio/ejercicio/ejer91.htm Ejercicio físico y corazón. ATCPASTURIAS. (2003).
  7. http://www.bvs.sld.cu/revista/res/vol14-4-02/res02401.htm El problema de la cardiopatía isquémica en Cuba. Ramírez, M. (2002).
  8. http://www.contusalud.com/website/folder/cnt-main-shtml/ Infarto agudo del miocardio. Jaramillo, N. (2000).
  9. http://www.dne.sld.cu/isquemicacorazon/isquemicacorazon.htm Tendencia y situación actual de la enfermedad isquémica del corazón en Cuba. Dirección Nacional de Estadísticas (2001).
  10. http://www.fundacion-repetto.org/verano99.htm/ Medicina psicosomática: ciencia, técnica y arte. Álvarez, M. (2003).
  11. http://www.imesex.edu.mx/ArchivosVol7Num2/GuadalupeAvilaGarcia.pdf Cardiopatía y sexualidad. Ávila, G. (2001).
  12. http://www.medicos.sa.cr/asociaciones/asodm/revista/25.htm/ Calidad de la información sanitaria como requisito para el consentimiento informado. Osuna, E. (2003).
  13. http://www.saecc.com/revista/revista03/original2/original.htm/ Mitos, creencias y temores en la cardiopatía isquémica. Granero, J.; Muñoz, F. (2003).
  14. http://www.secardiologia.es/publicaciones/icardiaca.htm Guías de la práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología en insuficiencia cardiaca. (2002).
  15. http://www.trabajadores.co.cu/salud-enfermedadescronicas.htm No morir del corazón. Alfonso, C. (2000).
  16. Morales, F. (1999). Psicología de la Salud. La Habana: Científico – Técnica.



Ariadna Veloso Rodriguez
Estudiante de Psicología
veloso@suss.co.cu




Libros

TRATAMIENTO PSICOLOGICO DE HABITOS Y ENFERMEDADES
de Buceta, J.M. y Bueno A.Mª.
Consultar / Comprar en Casa del libro (España)
Consultar / Comprar en El Corte Inglés (España)
INTRODUCCION A LA PSICOLOGIA DE LA SALUD
de Morales Calatayud, Francisco
Consultar / Comprar en Casa del libro (España)
Consultar / Comprar en Librería Paidós (Argentina)
Consultar / Comprar en El Corte Inglés (España)

Buscar en Libreria Paidos libros sobre este tema Buscar en Amazon.com libros sobre este tema
Ir al indice general de artículos de Psicocentro


Recomienda este artículo a un amigo:
Tu nombre: Tu e-mail:
Su nombre: Su e-mail:
Comentario:
 

Añadir web     Página principal     Nuevos enlaces     Indice general artículos     Publicidad en Psicocentro

©Psicocentro.com 2003. Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción total o parcial de este Web sin consentimiento escrito del editor
Psicocentro.com no se hace responsable de las opiniones vertidas por su colaboradores ni garantiza la veracidad de las mismas.