¿Co-dependencia o Bondad?

por Marlene M. Maheu, Doctora en Psicología

“Yo no quiero reprocharle a mis seres queridos que les cuido, pero acabo sintiéndome resentida cuando después veo que ellos no hacen lo mismo por mí”. “Si ellos fueran tan considerados conmigo como yo lo soy con ellos, estaría más contenta y me sentiría más segura”. “Algo no acaba de funcionar bien”.

Ser de ayuda para sus seres queridos puede ser muy agradable y remunerador. En muchos libros se ha tratado el tema de la co-dependencia, pero a veces es difícil establecer la diferencia entre co-dependencia y bondad. Aunque co-dependencia no es un término psicológico oficial, describe un tipo de relación donde un individuo da de sí mismo incluso cuando, por su propio bienestar, uno no quiere o no debe.

Alguna pautas para distinguirlas son:

· Busque el equilibrio.

Si no está seguro/a sobre si usted es “demasiado amable”, dedique unos minutos a realizar este simple ejercicio. Coja un papel y trace una línea vertical que divida en dos la página. Arriba ponga el nombre de alguien cercano a usted. En la columna izquierda apunte todas las cosas que usted hizo el mes pasado por esa persona, tanto si se lo pidió como si no. Al final de cada una de ellas ponga una P si fue placentero el hecho de hacerlo, o bien una R si sintió resentimiento por tenerlo que hacer. La finalidad de este ejercicio es distinguir la emoción que usted sentía en el fondo de su corazón al realizar esa actividad. En la columna derecha haga una lista de todas las cosas que esa persona hizo por usted activa o pasivamente, tanto si se lo pidió como si no. Muestre la lista a un amigo imparcial. Si su lista se desequilibra hacia el lado “dar”, entonces usted podría estar vendiéndose para ganar la aceptación de los demás.

Ahora que usted ha leído en qué consiste el ejercicio, saque un papel y hágalo. (Valdrá la pena). Si trata a los demás mejor que usted es tratado/a y se siente frecuentemente resentido/a con el trato de los demás, considere la posibilidad de que está en desequilibrio, o lo que es lo mismo, que es co-dependiente.

· Escuche a su voz interna sobre la “justicia”.

Según la edad de la persona que usted puso en la lista, decida si usted se está dando a ella libremente o si se trata de alguna obligación tácita que le deja resentido/a. Peor aún, decida si usted se ha estado dando porque teme las consecuencias (enfado, malas caras, amenazas, gimoteos, culpabilización, ...). Tenga en cuenta que a los niños se les permite obtener más de lo que ellos dan, ese es el compromiso que usted adquirió cuando decidió tener hijos. Sin embargo, conforme van creciendo deben aprender que el mundo no complacerá cada uno de sus antojos. Deben aprender que los demás también tienen necesidades y que las relaciones requieren negociación. Es su trabajo como padre o madre enseñarle estas lecciones.

· Detenga su conducta habitual.

Si decide que da cuando no desea hacerlo; si siente resentimiento cuando da, entonces debe encontrar una forma de detener esa conducta. Sentir resentimiento es una señal clara de que no quiere dar, aún cuando piense que la única razón por la que está resentido se basa en la reacción de la otra persona. Si está disgustado/a con la otra persona, entonces estará dando “con las manos atadas”. Esto es injusto para usted y también para los demás. Si puede dar libremente también puede considerar no dar nada.

· Si decide cambiar, adviértaselo a las personas de su entorno.

El cambio será difícil de aceptar por parte de los demás, así cómo de llevarlo a cabo. A cada una de las personas involucradas será necesario hacerles saber previamente que usted va a cambiar su forma de actuar. Deberá prepararse para recibir respuestas negativas. Será sólo una parte del proceso de cambio. A las personas que antes conseguían de esa forma sus objetivos probablemente les supondrá un problema el oírle que les dice “no”.

· Practique diciendo “no” a cosas pequeñas en casa, con otros familiares o con amigos.

Un buen comienzo puede ser empezar a decir “no” a pequeñas cosas que antes habría hecho porque “no supone un gran esfuerzo”, o porque “no merece la pena crear un problema”. Vaya despacio, pero tome posiciones en aquellas cosas que usted sabe que puede hacer. Por ejemplo, si usted siente resentimiento por tener que hacer la colada de su hijo adolescente, enséñele a que lo haga él solo. Si se niega a hacerlo, haga que le pase a usted una asignación mensual por lavarle la ropa.

· Prepárese a que le recriminen lo malo o mala que es usted y los pocos cuidados que les dedica.

Este es el precio que deberá pagar por sentirse libre. Dentro de unos pocos meses seguro que habrá aprendido a separar y lavar su ropa correctamente, e incluso a colocarla en la secadora. A menudo, las personas hacen cosas que realmente no desean hacer porque “no merece la pena decir no”. Si usted realmente no quiere ver determinada película, no le apetece comer en un determinado restaurante, no quiere quedarse más tarde de lo habitual, no quiere llevar a alguien a algún sitio, no quiere hacer un recado porque está demasiado cansado, ... no lo haga. (Tenga la precaución de practicar esto con personas conocidas y cuando esté seguro/a podrá aplicarlo en su ámbito laboral).

· Aprenda a actuar ante el enfado de los demás.

Si las personas se enfadan con usted y se siente presionado/a por su enojo o su culpabilización, manténgase firme. Muchas personas emplean el enfado, o la amenaza de enfado, para de esta forma controlar o manipular su entorno. Observe la táctica y no ceda si usted está siento razonable. (La mayoría de nosotros sabemos cuando estamos siendo irrazonables si nos escuchamos a nosotros mismos). Serena y firmemente sostenga su posición. No haga nada más allá de lo que desee hacer, será lo mejor para usted y para su relación. Por ejemplo, “De acuerdo, tienes razón, yo lo tiré. Lo siento. ¿Cómo puedo arreglar esta situación?” o bien “Claro que discrepamos. Yo no estoy dispuesto a pagar algo que tú decidiste comprar sin consultarme. La próxima vez, por favor, pregúntamelo antes”.

· Use la técnica del disco rayado.

Si la otra persona no está siendo razonable, use la técnica del disco rayado: “La próxima vez, por favor, pregúntamelo antes” ... “La próxima vez, por favor, pregúntamelo antes” ... “La próxima vez, por favor, pregúntamelo antes”. Esta técnica evita la escena de estar ante la “inquisición”, porque de esta forma no se le da a la otra persona ningún arma que pueda usar contra usted. Ellos lo entenderán tarde o temprano y usted dejará de ser manipulado/a en cosas que no quiera realmente hacer.

· Hable con otras personas.

Hable con aquellos amigos que usted vea que se muestran felices en sus relaciones y pregúnteles cómo equilibran ellos la balanza del dar y del recibir. Únase a una terapia grupal o a un grupo de apoyo para recibir las sugerencias y los ánimos de otras personas. Acuda a los grupos CODA y escuche hablar a los demás sobre cómo ellos están “encontrando su propia voz” en las relaciones con los demás. Los encuentros de grupos CODA tienen entrada libre y están disponibles en la mayoría de las ciudades de los Estados Unidos de América

· Lea libros que traten sobre el tema.

· Confíe en usted.

Cualquier cosa que haga puede hacer que las cosas cambien y usted no tiene por qué vivir una vida de callado resentimiento. Si decide dar algo de corazón, porque realmente lo siente en ese momento, sin que el miedo le motive a ser amable, disfrútelo. ¡El entregarse a otros puede ser un regalo para uno mismo, siempre que se haga por las razones correctas!.


Artículo publicado en Self-Help Magazine. Visite aquí la versión original en inglés

Marlene M. Maheu, Ph.D.




Libros

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